viernes, 16 de diciembre de 2011

Capítulo 4


Se trata de un chico alto, rubio y muy guapo. Pero lo que más me llama la atención de él es que ha entrado en la tienda pero parece aturdido y no se mueve de la puerta. Entonces decido acercarme a él para ver si puedo ayudarle de alguna forma.

Según me voy acercando veo que tiene unos ojos azules preciosos, posiblemente los más bonitos que haya visto nunca. Y a través de la camisa de rayas azules que lleva puedo apreciar los músculos que se le marcan en los brazos y en el pecho. Parece un chico bastante atractivo, posiblemente el chico tras el que yo podría caer rendida sino fuese porque tengo novio.

-Perdone, ¿Puedo ayudarle en algo?- pregunto al muchacho sin poder dejar de mirar sus preciosos ojos.

-Ehhh…- dice cayendo en la cuenta de que me encuentro a su lado- Puede ser.

-Entonces dime qué necesitas y yo haré todo lo que este en mis manos para ayudarte- le respondo sin poder evitar que se me escape una sonrisita por tener ante mí al chico más guapo que haya podido conocer.

 Va a ser mejor que saque de mi cabeza estos pensamientos, ya tengo en mi vida a Diego y con el tengo bastante, no quiero pensar en otros chicos.

-Bueno… me llamo Alex y hoy es mi primer día trabajando aquí pero no sé a quién me debo dirigir para que me explique en qué consiste mi trabajo- me explica mientras se le va pasando el aturdimiento según pasan los segundos.

-Ahhh asique vamos a ser compañeros en la tienda- digo soltando una risita nerviosa-, hoy es también mi primer día.

-Entonces encantado- concluye acercándose para darme la mano.

-Ven que te llevo ante la jefa del local- finalizo dirigiéndome hacia la caja registradora.

-Señorita Claudia, este es Alex y también empieza a trabajar hoy- le explico a la jefa.

-Hola Alex- dice la Señorita Claudia fijándose en él-. Acompáñame para que te explique que es lo que tienes que hacer.

Me quedo sin moverme al lado del mostrador mientras observo como Alex se aleja detrás de la señorita Claudia. La verdad es que el chico parece muy agradable y está muy bueno, pienso sin poder resistirlo, y lo mejor de todo es que le tendré de compañero en el trabajo.

Al rato cuando sale Mike del almacén me doy cuenta de que me he quedado perdida en mis pensamientos durante casi 5 minutos y cuando miro el reloj veo que ya son las 3 de la tarde y se ha acabado mi jornada laboral, asique ya no pinto nada en la tienda. Entonces me invade una sensación de tristeza porque compruebo que Alex sigue sin salir del almacén y me voy a tener que ir sin poder verle una última vez.

-Sandra, ya ha acabado por hoy tu trabajo y no es necesario que te quedes más- me dice Mike que se ha acercado a mi sin que yo me diese cuenta-. Mañana nos volveremos a ver y espero que pases una buena tarde- concluye acercándose a mí para darme dos besos de despedida.

-Lo mismo te deseo Mike, mañana nos vemos de nuevo- añado mientras me dirijo hacia la puerta del local-. Adiós.

El camino de dirección a mi casa se me hace muy raro porque me doy cuenta de que no puedo parar de pensar en Alex. Ahora tengo la sensación de que puede que ese chico me atraiga, es algo que no me había pasado con ningún otro chico tan fuerte, ni si quiera con Diego, y no me gusta sentirme así porque yo quiero a mi novio y no quiero tener nada que ver con Alex. Solo acabo de conocerle y apenas volveré a verle porque no tenemos el mismo horario laboral asique ya es hora de que deje de pensar en él y me centre en mi novio y la vida real.

Justo en ese momento me doy cuenta de que mi despiste me ha jugado una mala pasada porque no me he fijado en que paradas paraba el metro y ahora veo que me he metido en el metro equivocado y voy en la dirección contraria a mi casa.

Entonces me tengo que bajar del metro y montarme en el del otro andén, cosa que me da muchísima rabia porque me he alejado bastantes paradas de mi casa y tengo muchísima hambre.

Llego a mi casa casi 20 minutos más tarde de lo que debería. Cuando entro por la puerta me llega el agradable olor de los macarrones a la boloñesa que ha preparado mi madre, asique salgo corriendo hacia el cuarto de baño para lavarme las manos y empezar a comer lo antes posible porque ya me duele el estómago del hambre que tengo.

Al entrar en el comedor mi sorpresa es mayor cuando me encuentro a mi padre sentado en la mesa comiendo, cuando debería estar en el trabajo y no llegar hasta pasadas las 6.

-¡Papi!- exclamo sorprendida-, ¿Qué haces en casa tan pronto?

-Hola cariño- me dice dándome un beso en la mejilla-. Me he pedido la tarde libre para ir con tu madre al teatro, no te importa ¿no?.

-Claro que no papi, pero ¿Y Lucia?.

-Te encargaras tú de ella hasta que llegue luego tu hermana de la universidad, ¿vale?-  me explica mi madre mientras ella también come.

-Vale, me parece bien- concluyo mientras me siento en la mesa y empiezo a comer yo también.

Terminamos la comida mientras hablamos de cómo ha sido mi primer día de trabajo, cuando de pronto mi padre me vuelve a preguntar de nuevo aquello que tanto me molesta.

-Cariño, ¿estás segura de que quieres estudiar arte dramático mientras trabajas? Tú te mereces algo mejor, deberías estudiar en la universidad derecho y luego te metes a trabajar conmigo en el bufete-. Me repite la misma conversación de todos los días, mientras que yo ya sé cuál va a ser mi respuesta después de tantas veces decírsela.

-Que si papi, lo tengo decidido y no voy a cambiar de idea- vuelvo a decirle dada por finalizada la conversación, ya que él sabe lo cabezota que soy respecto a las cosas que quiero.

Entonces termino de comer, regojo mí plato y subo a la habitación de mis padres a dar un beso a mi hermana pequeña, que no se ha despertado desde que yo he llegado. Por ahora y durante toda la tarde me prometo que mis únicos pensamientos serán mi hermana pequeña, pero lo que no sé todavía es la conversación que voy a tener en un rato y que tanto me va a cabrear.

Cuando veo a mi hermanita, contemplo lo preciosa que es mientras duerme, entonces la doy un suave beso en la frente mientras compruebo como se remueve al incorporarme de nuevo, quedándose otra vez quieta al momento.

Finalmente me decido a ir a mi dormitorio para tumbarme un rato en la cama mientras escucho música con los ojos cerrados para descansar un rato por hacerme levantado tan temprano. Debo estar muy despierta luego para poder cuidar muy bien de mi hermana durante toda la tarde.

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